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Patio de la Antigua Universidad.
   La creación de la Universidad baezana fue debida al Dr. Rodrigo López, natural de Baeza, capellán y familiar del Papa Paulo III de quién obtuvo la bula fundacional en 1538. Los beneficios que tenía en distintas parroquias en esta provincia pasaron a perpetuos por concesión del Pontífice para aplicarlos a su obra, juntamente con otra cantidad que aportó. Primeramente se erigió un Colegio de primeras letras bajo la advocación de la Santísima Trinidad. En 1540 es nombrado Patrono el venerable maestro Juan de Avila, que lo será hasta 1562, y se encargará de la aplicación de las bulas pontificias y la organización de nuevas enseñanzas y prácticamente de toda la marcha de la Universidad. En 1542 ya se estudian humanidades y se obtiene licencia para dar grados de Bachiller, Licenciado y Doctor en Artes y Teología. Juan de Avila escoge un grupo de sus mejores alumnos, que son justamente los primeros en gradurase en 1549, continuando como profesores en la flameante Universidad. El esfuerzo y buen hacer de estos hombres convierte durante años a la Universidad baezana en la mejor de Andalucía. Hemos de observar que el Dr. Rodrigo López era oriundo de conversos, como Juan de Avila descendiente de judíos; pero además, casi todo el profesorado estaba constituido por «cristianos nuevos» y ello no sería sin consecuencias. La Universidad, con su carácter fundamentalmente pastoral, se convirtió pronto en un centro de irradiación cultural y espiritual, pero esta última cualidad produjo numerosos estados de exaltación haciendo surgir el fenómeno de los llamados «alumbrados», lo que provocó el recelo, primero, y la intervención después, del tribunal de la Inquisición que encausó y encarceló a los principales miembros de su profesorado: doctores Carleval, Pérez de Valdivia y Ojeda. Por un momento peligró la existencia misma de la Universidad, y estuvo a punto de ser absorbida por la Compañía de Jesús. Finalmente, las cosas se serenaron y la institución siguió su camino.

Puerta Principal-antigua Universidad.  En l565 se crean nuevas cátedras de Retórica, Gramática, Griego, Filosofía y Teología escolástica.
   En 1568 muere uno de los patronos, el Arcediano de Campos Rodrigo Pérez de Molina, sobrino del fundador y hombre de muy poderosa hacienda. Nombra Administrador de la Universidad y heredero de sus bienes a su sobrino el Canónigo D. Pedro Fernández de Córdoba, hombre orgulloso, autoritario, absorbente, pero también un gran mecenas. Con la fortuna heredada y la suya propia, decide crear una espléndida fundación docente de mayores vuelos que la existente. Aprovechando los terrenos adquiridos por la vieja Universidad. Que ya pensaba en la ampliación, inicia la construcción del nuevo y magnífico edificio con la iglesia aneja de San Juan Evangelista en el sitio que antes ocupara la Ermita de San León, junto al Arco del Barbudo.
   Terminadas las obras en 1593, el Canónigo Fernández de Córdoba pretende hacer el traslado del viejo al nuevo edificio, pero el Patrono de la primera fundación se opone, alegando que ambas fundaciones tenían rentas suficientes para vivir separadamente, aumentando con ello el prestigio de la ciudad. La realidad es que no se fiaban de él y temían ser minimizados por su personalidad desbordante. Por fin se llega a un acuerdo y se hace el solemne traslado en 1595, quedando en el viejo edificio la enseñanza primaria hasta 1814 en que pasa al nuevo. Las dos fundaciones se unieron, pero no se fundieron, conservando su independencia la una de la otra.

Medallón de la Santísima Trinidad-Universidad.   Tanto Jaén como Ubeda pretendieron tener su Universidad y Jaén «casi» llegó a tenerla; la Universidad baezana sintiéndose amenazada por la proximidad de esta, recurrió contra ella, consiguiendo de Felipe IV que en 1630 ordenase a «los que os decís ser Universidad de Jaén, Que no continueis en esa dicha Universidad, ni deis grados algunos en ella, ni leáis cátedras». Así fue. En 1667 se firma un acuerdo de hermandad con la Universidad de Salamanca.     En 1807, llega la primera supresión de la Universidad. En 1815, se reanudan las clases hasta 1824, fecha en que por Real Decreto queda suprimida definitivamente, pese a los intentos que se hicieron por evitarlo. Las clases de primera enseñanza continuaron junto con otras de Latín; luego se crea un Colegio de Humanidades, después un Instituto libre y, finalmente, desde 1875 hasta hoy, un Instituto Nacional de Bachillerato.
   La fachada, de sillería perfectamente labrada, acusa un evidente manierismo. La puerta es de medio punto con clave de acanto; su trasdós nos sorprende con su motivo decorativo, que no es otro sino el desarrollo en abanico del fuste de una columna estriada con sus junquillos; a los lados, dobles pilastras que sostienen un entablamento, en cuyo centro y en manto, un bello medallón representando la Santísima Trinidad de original concepción. Este primer cuerpo se completa con cuatro ventanas rectangulares y molduradas. En el segundo cuerpo, sobre la puerta, hueco rectangular con antepecho y entablamento de tableros cuadrados y a los lados, columnas jónicas pareadas sobre pedestales que descansan sobre volutas, produciendo un claro efecto de desequilibrio estático. Junto a las columnas, dos escudos del Canónigo Fernández de Córdoba (con muchas más borlas de las que le correspondería como tal canónigo); se remata el hueco con un frontón cuyos lados arrancan curvos de la base para unirse rectos, y con un disco en el tímpano; en este segundo cuerpo, cuatro huecos más iguales al descrito, alternando el frontón curvo con el recto. El tercero lleva cuatro huecos entre pilastras estriadas, sobre ménsulas.
   En el extremo izquierdo se levanta la capilla de San Juan Evangelista, formando un solo cuerpo con el resto del edificio. Su terminación data de los primeros años del siglo XVII. La puerta sur es de medio punto, entre columnas corintias, de acusada clave y trasdós acanalado; sobre el entablamento va un cuerpo rectangular con decoración geométrica en la parte inferior y tres ventanas circulares en la superior, que dan luz al coro alto. En la fachada oeste, un antemuro salva el desnivel originando una lonja donde se abre otra puerta, también de medio punto, con trasdós de rombos, columnas de capiteles corintios y frontón. La torre, bien proporcionada y con nobles ventanas, se eleva cuadrada hasta el nivel del tejado, a partir del cual se transforma en octagonal. Como tantos edificios de la comarca, éste también ostenta cornisa de modillones semiesféricos vidriados.
   En el interior destaca su amplio y airoso patio, de dobles arcadas, columnas de piedra, inscripciones latinas, espejos y la heráldica del fundador; los numerosos huecos de las dependencias del claustro bajo, llevan buena guarnición de piedra. Noble igualmente, la caja de la escalera, bajo la cual se encuentra la que fue cárcel de los estudiantes. En estas aulas explicó Gramática Francesa el gran poeta Antonio Machado desde 1912 hasta 1919.
   El Paraninfo es otra pieza nobilísima, con todo el sabor de su pasado universitario; es de planta cuadrada, con graderío y elevado techo de madera, de pares y nudillos y tirantes, con un paño horizontal bien tallado de casetones y exágonos, formando todo el conjunto una gran artesa. Tres cuadros de interés histórico representan a otros tantos personajes que fueron de esta Universidad: a su fundador, Rodrigo López, a San Juan de Avila y a Diego Pérez de Valdivia, natural de Baeza y muy famoso predicador.
   Finalmente, la Capilla, de una sola nave, cubierta por un medio cañón de falsa estructura, una cúpula con pechinas que llevan escudos policromados y un gran arco con decoración geométrica sobre el altar mayor: cuatro columnas adosadas y estriadas, de capitel compuesto, llegan hasta las pechinas. En el lado del Evangelio hay un gran nicho cerrado por medio punto que cobija una escultura (decapitada) de mármol de Carrara representando al canónigo Fernández de Córdoba, arrodillado, ante un bello atril con un libro abierto; encima del arco, los bajorrelieve con la Resurrección de Jesús, y a los lados los escudos del citado canónigo. A continuación, una capilla con arco de medio punto rematada por un pequeño frontón y a los lados, como remates, dos semiesferas con cuatro llamitas. La linda bóveda sobre la que descansa el coro, es rebajada, con casetones y lunetos y cuatro columnas a cada lado con capiteles dóricos. Se conserva en la sacristía una notable talla de Cristo crucificado, llamado de la Misericordia, de mediados del siglo XVI.
   Se viene admitiendo como maestros constructores a Collado, Mendoza, Andrés Martínez, Luis Alonso y Juan Ambrosio pero ¿Quién dió la traza? ¿Francisco del Castillo?
   Las bulas fundacionales y el resto de la documentación de la antigua Universidad, se conservan en la Biblioteca del actual Instituto de Bachillerato. Desde 1979 se vienen impartiendo cursos de verano en este edificio, dependientes de la Universidad de Granada.
  
   Saliendo de la vieja Universidad, nos encontramos con dos edificios muy significativos, civil uno, religioso el otro.